Manuel enfrenta la presión de un compromiso inminente con Luna, mientras confiesa a Sofía que solo la ama a ella y planea huir junto a ella. Sin embargo, Sofía duda de la idea de fingir su muerte para escapar. Manuel revela que en una fiesta fue él quien tocó el laúd, no Sofía, y que se enamoró de ella desde ese instante. Al descubrir que Manuel se confundió de mujer, Sofía confronta la ironía de que en su vida pasada él dejó todo por ella, pero ahora no la reconoce realmente. El episodio termina con esta tensión sin resolver entre sus sentimientos y destinos.