En este episodio, una mujer recupera las acciones que su esposo había repartido entre sus hermanas adoptivas, argumentando que solo quien sea su esposo merece poseerlas. Tras una ceremonia de graduación, se ordena a su nieta casarse con un hombre llamado Alberto. Paralelamente, Juana, otra persona en la escena, es medicada para que obedezca y le prometen llevarla a un concierto y comprarle lo que desee una vez mejore. Sin embargo, la dueña de la familia Ignacio se siente desplazada y denuncia cómo los adoptados viven libres a costa de su familia. Se genera un conflicto al ser movida de su habitación sin permiso.