Durante la preparación apresurada para una ceremonia, una mujer se enfrenta al miedo de manipular objetos vinculados a un espíritu maligno llamado Héctor, a quien debe enfrentar. Usando una habilidad para detectar afecto, descubre que Héctor anhela un gesto romántico inesperado: que le muerdan la oreja. A pesar del temor, ella decide actuar según ese deseo, lo que sorprende a otros presentes, pues creían que el encuentro solo debía estar lleno de terror. El episodio cierra con la incertidumbre de por qué Héctor hace una excepción con ella, dejando la tensión abierta.