Flavio enfrenta la amenaza de divorcio cuando su esposa está al borde de firmar el acuerdo y hasta ya tiene fotos y documentos listos. Sin embargo, él insiste en que no quiere separarse ni pelear por herencias, sino vivir en paz tratando bien a su esposa. La tensa situación escala cuando una mujer intenta interferir, pero Flavio la hace expulsar para quedarse solo con su esposa. En un giro, Flavio promete ser mejor y pide una nueva oportunidad, dejando la decisión en manos de su esposa y abriendo la incertidumbre sobre el futuro de su matrimonio.