En este episodio, la comunidad enfrenta la decisión de cómo castigar a Luciano por encerrarlos en el búnker. Se propone colgarlo dentro del búnker y luego destruir la salida, dejándolo atrapado para siempre bajo tierra. Después de un debate rápido, la Gobernadora confirma esta sentencia, y la mayoría la apoya. Mientras todos los demás salen del búnker, Luciano y sus cómplices quedan atrapados adentro. Finalmente, los guardias comienzan la demolición de la entrada, sellando el destino de Luciano y marcando un nuevo comienzo para la comunidad fuera del búnker.