Lili intenta llevar medicina a Leo, un hombre que lleva años sin mejorar de sus piernas, pese a que la mujer que lo cuida la rechaza y la culpa de molestar. Leo se muestra frustrado y resignado, convencido de que su condición no mejorará con ningún remedio. La madre de Lili, nerviosa por la insistencia de la niña, la llama a salir mientras advierten que la medicina podría ser peligrosa para Leo. Al final, prometen a Lili que podrá jugar con Leo una vez que él mejore, dejando abierta la esperanza y la incertidumbre sobre la efectividad del tratamiento y el futuro de Leo.