Lili llega al pueblo y es inmediatamente rechazada y acusada de traer mala suerte, siendo señalada como una maldición por los habitantes, quienes incluso la agreden. Se revela que fue vendida por un traficante para casarse con José, aunque nadie en el pueblo quiere aceptar a la niña. Se relatan ejemplos de supuestas desgracias que ella habría predicho y provocado. Mientras la presionan para que se vaya o la maten, una mujer se enfrenta a los pobladores y le ofrece protección, invitándola a quedarse y a ser parte de su familia. El episodio termina con la decisión crítica de Lili ante esta inesperada oferta.