Tras diez años de aislamiento en La Gruta, Serena enfrenta acusaciones que buscan destituirla, señalándola como un parásito y asesina corrompida por su tiempo allí. Sin embargo, revela que la estabilidad de La Gruta depende de un Purificador que ella creó, conectado con la Estela de Supresión, y que su ausencia ha debilitado el sello que contiene bestias peligrosas. Consciente de que la formación se está desintegrando, Serena ordena a Felipe y Marco entrenar con ella para reforzar la defensa, dejando al resto vigilando y prohibiendo cualquier movimiento sin su autorización. La entrada a La Gruta marca el inicio de una misión crucial, con el peligro inminente acechando en las profundidades aún desconocidas para la mayoría del grupo.