En un local donde rigen tres reglas estrictas para atender a los clientes, el personal debe cumplir sin objeciones, incluyendo al encargado. Un cliente molesta con su ruido y es llevado a la cocina para que el cocinero se encargue de él. Después, una mujer rechaza limpiar la boca a otro, pero finalmente accede impulsada por un compañero llamado Carlos, quien recibe una extraña propina: monedas siniestras, consideradas valiosas y capaces de influir incluso en seres oscuros. La escena cierra con Carlos confrontado por alguien que le recuerda que dejó pasar una oportunidad importante, creando tensión para lo que viene.