Carlos Díaz asume el control de un restaurante donde los empleados no han recibido su salario durante seis meses. Promete pagar sus deudas y regularizar los pagos para ganar su confianza. Sin embargo, Carlos sabe que su poder actual es débil, comparable al de un soldado siniestro, y teme enfrentar amenazas mayores que podrían ponerlo en peligro. Para protegerse, decide buscar algo que le dé fuerza, pero al tomar un taxi nocturno hacia el barrio Norteza, descubre que ha entrado accidentalmente en un territorio peligroso y el vehículo resulta ser un taxi espectral. El episodio termina con un giro inquietante que pone en riesgo su seguridad.