Sofía recibe la orden de un hombre de evitar que el Sr. Mendoza la toque mientras finge brindarle en nombre del Sr. Morales. Durante el encuentro, Sofía olvida llevar el collar que debía protegerla. Mendoza sospecha que ella le ha puesto algo en la copa después de que el alcohol surte efecto rápidamente. Sofía se ofrece a acompañarlo a descansar cuando él se siente mal, pero un hombre observa preocupado, confiando en que Sofía logrará mantener la situación bajo control sin ser tocada realmente. El episodio queda en la incertidumbre sobre las verdaderas intenciones de Mendoza.