Juan López llega justo cuando alguien llamado Leo está desafiando a las poderosas familias del suroeste, especialmente a los López. Leo se niega a disculparse tras haber golpeado a un miembro de la familia López, a pesar de las advertencias de que esto podría costarle la vida y poner en peligro a su familia. Juan advierte que si terminan enfrentándose, la familia López podría desaparecer. Leo mantiene su postura desafiante, proclamando que nadie puede matarlo allí. La tensión escala hasta que se ordena eliminar a Leo, pero su grupo amenaza con represalias si alguien lastima a su líder, dejando el conflicto abierto para la siguiente confrontación.