Una mujer enfrenta a una enfermera responsable de la atención a su esposo recién operado, acusándola de negligencia tras una infección urinaria y la inflamación de una herida. La enfermera niega haber estado de turno y desafía a la familia con el registro de personal, señalando a otra compañera como responsable. La confrontación se intensifica hasta un estallido violento, con amenazas y forcejeos, mientras que la situación queda pendiente de resolverse entre las acusaciones y la defensa del personal hospitalario. El episodio cierra en medio de la tensión y el conflicto abierto sin solución inmediata.