Luna regresa a la mansión con determinación, pero Fernando, quien había logrado sacarla de allí, la enfrenta y le prohíbe la entrada debido a su pasado. Luna intenta demostrar que ha cambiado, recordando su nombre y el lugar al que pertenece, pero Fernando insiste en que ahora debe ser más fuerte y que no se le debe permitir volver fácilmente. A pesar de la confrontación, Luna mantiene la calma y su dignidad, mientras Fernando planea vengarse por cómo ella lo trató. El episodio termina con la tensión abierta sobre si Luna logrará recuperar su lugar o será rechazada definitivamente.