Beatriz impone la nueva regla de que nadie puede dejarle faltar alimento en la mesa, advirtiendo severas consecuencias si ocurre. Mientras tanto, un hombre llamado Fernando, quien protege a Luna, es tentado con una oferta para dejarla y unirse a otra familia poderosa, prometiéndole un alto puesto y un futuro mejor. La persona que lo soborna desprecia a Luna como una exconvicta inútil y considera a Fernando un vendido al aceptar la oferta. El episodio termina con la incertidumbre sobre la decisión de Fernando y el efecto que tendrá en la protección de Luna.