Lucas, hijo de Miguel Luján, sobrevive a una caída desde un quinto piso tras perder todos los ahorros de su familia en apuestas. Abrumado por la vergüenza y el daño causado, insiste en que merece morir, pero su padre lo obliga a mantenerse firme y enfrentar sus problemas. Miguel le da una última oportunidad para cambiar y le advierte que no puede seguir apostando o perderá todo. Ante la insistencia de su padre, que incluso le exige vender las pertenencias de la casa para cubrir deudas, la familia se enfrenta a la difícil elección de salvar a Lucas o ceder a la ruina financiera.