Dami regresa a casa con un reloj que ha enviado a peritar para confirmar su autenticidad, defendiendo la compra ante la duda de su abuela. La conversación se vuelve personal cuando la abuela cuestiona su soltería y lo presiona para casarse, comparándolo con otra mujer que ya es madre. Dami insiste en que solo se casará con la joven que lo salvó. Más tarde, Valeria llega a pedir trabajo en un almacén refrigerado a pesar de su problema en la pierna. Tras insistir, le permiten probar, pero sufre las difíciles condiciones que ponen en riesgo su salud y la manutención de su bebé.