Eli desafía las críticas de su familia al pedir participar en el torneo de artes marciales, pese a ser considerado incompetente. Su padre finalmente acepta, advirtiéndole que no hay reglas y que debe asumir las consecuencias de sus actos. Tres días después, Eli enfrenta el desprecio de otros competidores que lo llaman bastardo inútil y subestiman su capacidad. Al mismo tiempo, una familia rival se muestra confiada y promete dominar el torneo para derrotar a sus adversarios. El episodio termina con Eli preparándose para enfrentar un desafío mayor, con la presión de demostrar su valía y proteger el honor familiar.