Durante una prueba para demostrar fuerza, Eliseo intenta romper una piedra única, pero fracasa y es humillado por los presentes, quienes critican que su padre le permitió participar. Sin embargo, cuando Eliseo finalmente logra romper la piedra, sus rivales cuestionan la validez del logro, alegando que la piedra fue debilitada intencionalmente por otro hombre, el señor Quintero. A pesar de los intentos de desacreditarlo, la rompepiedras defiende que la suerte también es un poder legítimo. El episodio termina con la incertidumbre sobre si el triunfo de Eliseo será aceptado o desestimado.