Sergio es confrontado y despedido por hacer trampa en la liga provisional, agravando su situación al estar enfermo y necesitar el trabajo para pagar su tratamiento. Su hermano Simón, dueño de la empresa, llega y revela que fue él quien falsificó pruebas para arruinar la carrera de Sergio y asegurar una beca universitaria, buscando quedarse con la fortuna familiar. Ante la amenaza y el enfrentamiento físico, la familia interviene, condenando a Sergio. En una confrontación final, la madre exige que Sergio ceda su beca a Simón, escalando el conflicto familiar sin resolución inmediata.