Thiago enfrenta la confrontación directa de Vanessa, quien le confiesa sus sentimientos pero también le implora no hacerle daño. La tensión escala cuando Vanessa, presa de un fuerte tormento interno, implora ser muerta, revelando su sufrimiento tras cinco años en prisión y trastornos mentales derivados de su pasado. Thiago se muestra implacable, afirmando que ella merece el castigo. El episodio culmina con Vanessa sedada y Thiago prometiendo no molestarla por una semana, mientras expresa que nada compensará sus acciones. La dinámica entre ambos queda suspendida en una atmósfera cargada de resentimiento y dolor sin resolver.