En este episodio, Ana enfrenta el rechazo de Manuel, quien la considera una carga para su familia tras un suceso no especificado. Manuel le dice que no tiene lugar en su casa ni en su familia, pero le recuerda que aún puede acudir a su hermana, que trabaja barriendo calles, sugiriendo que ambas podrían ser sirvientas para no morir de hambre. La tensión sube cuando Manuel anuncia que el señor Pérez llegará pronto a la fiesta, pero advierte que no perderá más tiempo con Ana y su hermana. Finalmente, ordena preparar un vestido de novia, señalando que la celebración continuará, pero con incertidumbre sobre su realización.