En la escuela, los hijos de Eva, Raúl y María Santos, enfrentan expulsión debido a sus ojos inusuales, que generan rechazo entre los padres y el director Hugo. Eva intenta defender a sus hijos y apela por su educación, pero es atacada con prejuicios sobre su moral y la supuesta condición genética de los niños. Los demás padres presionan para que los expulsen, alegando que su presencia sería una desgracia. La expulsión se confirma y Eva es obligada a sacar a sus hijos, mientras su defensa choca con la amenaza de romper un acuerdo y la hostil negativa de la escuela a reconsiderar su decisión.