Durante una gala benéfica organizada para asegurar la descendencia de la familia Lima, una mujer irrumpe y desata el caos, siendo acusada de traer mala suerte. Doña Irene, a cargo del evento, ordena expulsarlas, lo que provoca una confrontación tensa. En medio de la confusión, Raúl pierde el conocimiento y es atendido urgentemente por María, quien intenta revivirlo. La situación empeora cuando Raúl no responde, dejando a los presentes en la incertidumbre. El episodio termina con una mezcla de alarma y desconcierto ante el estado crítico de Raúl y las consecuencias de la interrupción en la gala.