Emilia recibe una carta de su padre desde el cuartel, quien expresa preocupación y promete ir por ella y sus familiares cuando pueda. A pesar de las buenas noticias, Emilia enfrenta la difícil decisión de cuidar sola a sus hijos tras la partida de Alejandro y la ausencia de apoyo económico. La hambruna azota su pueblo, dejándolos sin hogar ni comida. Desesperada, Emilia se niega a vender un reloj valioso que simboliza su compromiso con Alejandro y decide donar sangre para conseguir alimento, enfrentando una crisis que pone en juego su supervivencia y la de su familia.
Alejandro regresa después de un largo tiempo para ver a Inés y a los niños, pero llega demasiado tarde: los niños han muerto de hambre. Inés, resentida, le pide el divorcio para que pueda obtener una casa en la base militar y darle un hogar a la cuñada que lo ayudó, aunque promete divorciarse luego y que solo quiere a Inés. La tensión estalla cuando Alejandro intenta justificar su presencia y afecto, pero Inés le reprocha la ausencia y la tragedia familiar. El episodio termina con incertidumbre sobre si podrán reconciliarse y cómo enfrentarán la pérdida de los niños.
Emilia enfrenta la confrontación tras descubrir que Alejandro entregó todo el dinero a Elena y sus hijos, lo que desata en ella sentimientos de traición y rechazo. Mientras pelea con sus emociones y exige el divorcio, sus hijos desean regresar a casa. En medio del conflicto familiar, Emilia sufre un despertar dramático: descubre que Izan e Inés, presumidos muertos, están vivos, y que ella misma también sobrevivió a la crisis, lo que cambia radicalmente su perspectiva. El episodio termina con esta revelación impactante que promete cambiar la dinámica familiar y las decisiones de Emilia.
Una madre y sus hijos enfrentan la desesperación por la falta de comida y el inminente desalojo. La mujer, que había vendido un reloj valioso para alimentarlos, decide buscar al padre, Alejandro, para salvar a su familia. A pesar del resentimiento por su ausencia, ven en él la única esperanza. Al llegar al cuartel militar donde está Alejandro, se presentan como su familia y esperan poder verlo. El episodio termina con la tensión de saber si les permitirán reunirse con el comandante, marcando un giro crucial en su lucha por sobrevivir.
Un hombre llega inesperadamente y es reprendido por traer a otros con él, mientras un conflicto se desata por un malentendido en torno a una mujer llamada Sra. Wildfe. Durante la confrontación, se aclara que entre esta mujer y el hombre no hay ninguna relación especial. Paralelamente, se menciona a unos niños que han trabajado arduamente en el campo durante tres años, y uno de ellos, Simon, es defendido por el hombre cuando es molestado en la escuela. El episodio termina con la tensión al borde, mientras deciden dejar los conflictos y comer juntos, aunque la atmósfera sigue cargada y llena de miradas y comentarios burlones.
El episodio inicia con un conflicto familiar cuando una mujer es insultada y responde en ruso, mostrando que ha aprendido el idioma, lo que genera tensiones entre los presentes. Aroa, una niña, está aprendiendo ruso con cintas, aunque sin entender su significado, lo que causa curiosidad en otros miembros de la familia. La comida que Aroa ha dejado sin comer provoca discusión sobre el desperdicio, y un hombre autoriza a Emilia a aprovecharla, subrayando diferencias en valores dentro del grupo. La escena termina con una llamada urgente a Emilia que presagia un cambio inmediato en la dinámica familiar.
Alejandro enfrenta a Emilia tras concluir la comida, insistiendo en que lleve a los niños a casa o él se quedará con ellos. Emilia revela que ya no puede mantener a los niños a pesar del dinero que dice recibir de Alejandro, quien a su vez asegura enviar la mitad de su sueldo y apoyo a través de su cuñada. La verdad sale a la luz: la cuñada olvidó enviar el dinero durante tres años consecutivos, lo que profundiza la desconfianza entre ellos. La revelación cambia el conflicto, dejando en duda la comunicación y el futuro económico de los niños.
En este episodio, Emilia enfrenta tensiones dentro de la familia debido a la difícil situación económica tras la muerte de su hermano, cuya indemnización no ha recibido en tres años. Su cuñada intenta justificar los gastos crecientes en la casa y ofrece ayuda mensual para aliviar la carga. Mientras tanto, los niños se adaptan al nuevo hogar, preguntando si vivirán allí para siempre. La conversación entre Emilia y otra mujer revela resentimientos y acusaciones sobre cómo manejan la situación familiar. El episodio termina con una declaración inesperada de amor, dejando en suspenso la respuesta de Emilia y la posibilidad de reconciliación o conflicto.
Alejandro enfrenta acusaciones tras entregarle todo el dinero a alguien, lo que genera desconfianza en Emilia. Mientras tanto, Simón llega a casa con una lesión, alegando que no fue golpeado, sino que se cayó solo tras ser rechazado en la cama por otro niño, Ilzan. La tensión aumenta cuando Alejandro cuestiona la verdad y la responsabilidad de Ilzan, mientras Emilia y otra persona deciden llevar a Simón al hospital. El episodio concluye con la incertidumbre sobre la dinámica entre los hermanos y la verdadera causa de la caída de Simón, dejando una atmósfera tensa y presagio de confrontaciones futuras.
En este episodio, una mujer llamada Elena exige recuperar a su esposo Alejandro, mientras lidia con la tensión familiar tras un altercado reciente. Alejandro y algunos niños crean un caos en la casa, lo que provoca que una madre decida que se vayan. Los niños intentan pedir perdón al padre, pero él se muestra inflexible y distante. La situación empeora cuando Simón sufre una grave herida que requiere hospitalización. Elena enfrenta a Emilia para evitar que la situación se agrave, mientras implora por la paz familiar. El episodio cierra con la incertidumbre sobre el destino de Alejandro y la familia.