Inés logra proteger el Amuleto del Dios Espectral tras derrotar al espectro maligno, sorprendiendo a todos por su rapidez y fuerza inesperada. Sin embargo, su familia duda de sus habilidades y teme que no pueda proteger el amuleto contra amenazas externas. Insisten en que entregue el amuleto para evitar peligros, argumentando que su futuro matrimonio podría ponerlo en manos ajenas. Inés se niega y enfrenta un desafío impuesto por su abuelo: debe vencer en combate al hermano Álvaro para demostrar que es digna de quedarse con el amuleto. A pesar de estar herida, acepta la pelea que podría decidir su destino.