En este episodio, un grupo de estudiantes becadas cuestiona el trato injusto hacia Paloma, obligada a hacer mandados para otros bajo la excusa de propinas. La confrontación surge cuando Noelia intenta justificar la situación y convencer a Paloma de aceptar el servicio de mandados que ella misma propuso, alegando que es un negocio justo. Paloma rechaza ayuda y defiende su dignidad, generando tensión entre ellas. Finalmente, Paloma se enfrenta a la realidad de perder dinero y respeto, mientras sus compañeras observan cómo su postura desafía el abuso implícito. La situación queda abierta a la próxima decisión clave sobre su autonomía.