Agustín encuentra a Camila, una mujer fingiendo su muerte tras un diagnóstico erróneo, en la morgue y decide curarla usando conocimientos extraordinarios, desafiando las órdenes del hospital. Sus colegas lo confrontan por tocar el cadáver de la hija del hombre más rico de la ciudad, temiendo represalias. Agustín insiste en continuar el tratamiento, lo que causa suspensiones y conflictos internos. Mientras Camila revive, se revela que su muerte fue un error médico, y Agustín asume la responsabilidad, aunque enfrenta la amenaza de la poderosa familia Ferrer. Al final, Camila vuelve a estar en peligro, poniendo en riesgo todos sus esfuerzos.