En este episodio, Ruiz, el único sobreviviente de la familia masacrada hace quince años, se ha convertido en el implacable guardián de la Prisión Divina, donde encierra a los criminales más peligrosos. Cuando un narcotraficante preso le suplica clemencia para su familia, Ruiz rechaza el pedido, pues busca venganza sangrienta. Paralelamente, Ruiz regresa a un orfanato que considera su hogar tras invitación y confronta la demolición inminente del lugar, lo que genera tensión y urgencia. El episodio concluye con Ruiz enfrentando la dura decisión de proteger el pasado o continuar su búsqueda de justicia brutal.