En este episodio, dos personas pactan un matrimonio estrictamente contractual, donde él impone múltiples cláusulas para evitar cualquier contacto físico o afecto, como tomar de la mano, abrazar o fingir gestos de cariño, declarando que no habrá boda ni reconocimiento público. Él mantiene una promesa a Luz, una mujer significativa para él, negándose a dar señales falsas a Luisa, su pareja actual. El conflicto escala al añadir una última cláusula que prohíbe sentir cualquier sentimiento hacia ella, a lo que él responde asegurando que jamás se enamoraría. El episodio termina con la entrega del contrato para formalizar este acuerdo frío y restrictivo.