Luna enfrenta la difícil decisión de defender a su esposo César, acusado de un crimen, a pesar de la violencia familiar y las presiones externas. Aunque agradecida por que él salvó una vida, ella duda si están haciendo lo correcto al protegerlo como el 'niño consentido'. Luna intenta detener que otros abogados acepten el caso, mientras usa un embargo preventivo para proteger bienes comunes. César, controlado y humillado por su esposa y su amiga, se enfrenta a la pérdida y a la obligación de firmar un acuerdo. El episodio cierra con la incertidumbre sobre la lealtad y el futuro del caso.