César enfrenta la culpa tras perder el control en un cementerio donde más de mil personas ingresaron sin poder detenerlos. Afligido, se reprocha no haber podido proteger a Luna y a sí mismo. Mientras reflexiona sobre sus errores y el impacto de sus decisiones, recuerda haber ayudado a Lunaya Ximson, lo que desencadenó la situación actual. Ante la dificultad de conseguir empleo y competir en artes marciales sin apoyo, decide abrir un bufete y un club con la ayuda de quienes lo apoyan. El episodio termina con César cuestionando su papel y valor frente al éxito de otros.