Luna enfrenta a Manuel, afirmando que en siete días se casará con él y exige que deje de intimidar a Sofía. Manuel, confiado, desafía si ella realmente lo elegiría de nuevo y prepara la fiesta de boda. Marco es invitado a la celebración, aunque insiste que no es el prometido y amenaza con no asistir. Paralelamente, Olivia destruye objetos relacionados con Manuel y su pasado, defendiendo que Sofía no merece el laúd valioso de su madre, y decide recuperarlo a toda costa. La tensión se intensifica mientras Olivia se planta firme frente a su historia y conflictos familiares, dejando en suspenso la resolución.