Gabriela enfrenta la incertidumbre cuando el hospital donde trabaja enfrenta problemas graves que amenazan su puesto. Un hombre preocupado le comunica que su trabajo está en riesgo debido a circunstancias externas, aunque asegura que es una medida provisional y que el hospital la necesita. Gabriela acepta la situación con resignación, aliviada por poder pasar tiempo con su abuela. El episodio concluye con la promesa de que podrá regresar cuando se solucione la crisis, dejando en suspenso el futuro de su empleo y el destino del hospital.