En una fiesta, Gabby enfrenta a Warren acusándolo de haberle sido infiel durante 12 meses, revelando su dolor y desilusión. Warren intenta minimizar la escena y ordena a un hombre intervenir para calmarla y evitar que su madre retire la herencia y su inversión. Gabby, humillada, decide marcharse diciendo que su novio la espera, lo que provoca el desdén del hombre. Mientras la tensión crece, Gabby lucha con sus sentimientos de haber sido traicionada, dejando el conflicto abierto entre ella y Warren, que ahora enfrenta la amenaza real de perderlo todo debido a esta crisis.