Luciano consigue la profesión de domadragones, algo despreciado porque los dragones se extinguieron hace 100 años, dejando a esta clase como inútil. En la escuela se anuncia que los tres mejores del examen podrán unirse a la Academia Diamante, el prestigioso camino para entrar a la Legión Diamante y recuperar territorios humanos. Luciano enfrenta burlas y rechazo por ser domadragones, pero forma un equipo con otros guerreros para el examen. Aunque duda de su futuro por la clase que obtuvo, su tía le brinda apoyo incondicional, dejando su verdadero desafío aún por comenzar.