Luisa enfrenta la creciente distancia en su matrimonio con Javier, quien la ha evitado físicamente por dos años. En su dormitorio, Javier la rechaza al insistir que solo le puede ofrecer su identidad legal, no afecto ni cercanía. Luisa intenta provocar una reacción vistiendo diferente, pero él evita cualquier tipo de intimidad y la regaña por su apariencia. La tensión entre ambos queda clara cuando Javier le pide que no use esa ropa y le sugiere descansar. El episodio termina con Luisa invitando a Javier a asistir juntos a la fiesta de cumpleaños de su abuela, planteando un posible punto de confrontación futura.