Una mujer aparece reclamando a un hombre como el padre biológico de sus hijos, Julio y Clara, quienes han estado buscando a su padre. Ella le ofrece un acuerdo financiero: 150,000 dólares anuales para que los mantenga y sea su único cliente durante ese tiempo. El hombre duda pero finalmente acepta la oferta, consciente de que puede ganar 30,000 dólares anuales más y evitar conflictos legales, pues no existe acta de matrimonio. Mientras la mujer y los niños interactúan incómodamente, se decide dar un paso más: casarse, dejando abierta la tensión sobre esta unión pactada.