Ana visita a un médico tras regresar del extranjero y descubre que está embarazada de casi tres meses, una noticia que no esperaba debido a sus problemas familiares. Rechaza revelar quién es el padre, mencionando que su relación terminó. Durante la consulta, Ana bebe alcohol a pesar de estar embarazada, lo que agrava su salud y termina escupiendo sangre. Es llevada de urgencia a una clínica donde le diagnostican gastritis aguda y se le prohíbe beber para evitar cirugía. Al final, enfrenta dudas sobre su futuro y una pregunta inquietante sobre sus sentimientos hacia Carlos, dejando su situación incierta.