La señora Yáñez llega apresuradamente a la empresa Comercio MarSur para firmar un contrato vital mientras la junta directiva espera su opinión sobre la inminente visita del primer ministro a la fábrica del Grupo Yáñez. En medio de la tensión laboral, ordena a los empleados que silencien sus celulares, impaciente con la formalidad de que la llamen 'Sra. Yáñez'. Tras recibir una llamada tensa con una mujer que la cuestiona, llega un hombre que ironiza y desafía su autoridad al intentar abrir una ventana, aumentando la fricción. El episodio termina con la incertidumbre sobre cómo manejarán esta confrontación inesperada.