El patriarca inmortal se comunica para confirmar la próxima boda y encarga que se organice un gran banquete. Mientras tanto, Mati, antes enfermo, ha mejorado al punto de entrenar, aunque no puede hablar aún. La tensión crece cuando se recibe la espada del Rey Sangriento tras aniquilar a su clan, y solo el patriarca puede purificar su maldad. Además, el padre del protagonista insiste en que regrese para el compromiso y el cumpleaños en Nubella. El episodio concluye con la partida inmediata hacia la celebración, dejando en suspenso la influencia de la espada maldita.