En este episodio, Ana cuida al Marqués de Alba, quien lleva tres días con fiebre alta tras defender Valdeluz. Mientras ella insiste en su fuerte carácter para atenderlo, otro hombre, identificado como el Príncipe Heredero, observa la situación y cuestiona la atención del Marqués. Ana decide usar su maletín médico para administrarle una inyección crucial contra la fiebre, desafiando las dudas sobre la salud del Marqués. La tensión crece cuando él se resiste al tratamiento, pero Ana se muestra firme, marcando un punto decisivo en su cuidado.