En este episodio, la Marquesa descubre que Nicolás, su esposo y Marqués, ha sido envenenado durante años, lo que hace ineficaces sus medicamentos actuales. Su único sirviente, Pedro, revela que Nicolás está aislado en una casa deteriorada para evitar que se descubra su identidad de Príncipe Heredero y afectar la sucesión del título. La Marquesa exige trasladarlo a la casa principal para mejorar su recuperación, enfrentando la resistencia del señorito Cruz, quien intenta impedirlo. Frente a esta oposición, la Marquesa decide usar la fuerza para recuperar el lugar, marcando un conflicto inminente sobre su lucha por cuidar a Nicolás y proteger su estatus.