Julia enfrenta problemas en el trabajo porque el Sr. López regresará y Mario tomará la oportunidad de ascenso que buscaba. Mientras tanto, Antonio lucha con su problema de alcoholismo, afecta su relación con una mujer que intenta ayudarlo a cambiar. A pesar de su promesa de dejar de beber, ella duda de su sinceridad por sus constantes recaídas. Antonio toma una decisión simbólica para demostrar su compromiso: romperá todas las botellas de vino en casa, dejando la confrontación abierta sobre si podrá realmente cambiar o si la relación terminará.