Helena enfrenta la crisis de ser madre de cuatrillizos tras quedarse embarazada de un hombre irresponsable, mientras su exnovio Mateo la confronta por involucrarse con la niñera, generando tensión en la familia. Helena lidia con la presión de sus padres, que sufren por la caída en las acciones familiares y la posible quiebra. En medio de la caótica llegada de los bebés, Helena recibe duras críticas y amenazas de maldición. El episodio termina con la presentación de los recién nacidos y la incertidumbre sobre cómo afrontará Helena esta nueva realidad.