Una mujer confronta a un hombre por haberla dejado embarazada sin usar protección, exigiendo que pague la educación de su hijo, ya que él es el padre de cuatro niños. Ella revela que su familia quedó arruinada física y emocionalmente tras lo sucedido y demanda una compensación de ochocientos mil. El hombre, sorprendido por la cifra, accede a entregarle todo lo que gane hasta saldar la deuda. La tensión crece cuando él mide su ingreso diario y ella le asegura que enviará la cuenta y esperará la transferencia puntual, dejando abierta la presión económica que enfrenta en adelante.