Una mujer enfrenta a su jefe tras una deuda de trescientos mil por bebidas en su primer día de trabajo, negándose a pagar al alegar que su sueldo anual no alcanza esa cantidad. Como castigo, él le ordena copiar un documento extenso a mano. La tensión escala con insultos e intentos de renuncia que son ignorados cuando el jefe declara que la empresa es suya y la asigna entonces a un puesto de secretaria con un bajo sueldo. El episodio termina con la mujer obligada a aceptar una posición degradada, dejando su futuro laboral incierto.