Sra. Herrera descubre en la fábrica que Valeria, a quien su esposo presentó como supuesta hija con el apellido de la abuela, fingió serlo para organizar una fiesta. Herrera aclara que su verdadera hija es Camila, que sí trabaja en la planta, mientras Valeria era solo una estudiante a la que ayudó. El director propone detener la fiesta, pero Herrera decide esperar la llegada de Carlos y Helena para vengarse. El episodio cierra con alguien pidiendo 'el café de Valeria' y la llamada a Camila, dejando la confrontación pendiente.