En la fiesta de cumpleaños la señora de la casa humilla a Camila, la acusa de enfadar a la hija y amenaza despedirla y cortar el pago del tratamiento de su madre. Camila suplica y se culpa. Un recuerdo revela que Helena fue presentada como niñera y que la familia manipuló a la niña para creer que su madre era una amante. Surge la crisis financiera: el dinero del tratamiento no llegó. Un detective descubre que el señor Vargas ha estado moviendo activos del grupo; quien queda afectado jura hacerlos pagar, dejando pendiente la confrontación y el destino del tratamiento.