En la casa de la señora Herrera, los regalos de cumpleaños para su hija Camila fueron entregados a Valeria por su esposo Carlos; ella revela que eran imitaciones y que destruyó los originales. Confiesa que durante años financió y protegió a Valeria y a la niñera Helena por decisión de Carlos, incluso colocándola en su fábrica. Al ver a Valeria con el mismo vestido y oír a Carlos confirmar ubicaciones para celebrar, se siente traicionada. Acusa a los tres de haberla arruinado y los convoca: su contraataque empieza ahora.